Cómo mi hija me obligó a incursionar en el BLW

BLW

El baby led weaning (BLW) es una técnica de alimentación complementaria autorregulada, o a demanda. Nunca me gustó que los niños comieran con las manos, hasta que Regina un día empezó a negarse a comer papillas. Y tuve que aggiornarme. Les comparto lo que investigué por si alguna está en los mismos problemas

Suelo decir que Regina llegó a mi vida para «despeinarla» un poco. Es que la chiquita, como ya les he contado, vino «recargada». Gusta de ensuciarse, destapar enchufes, jugar con el agua del inodoro y demás «chanchadas» a las que Dante no me tenía acostumbrada.

Tal como les adelanté, cuando quise iniciar la transición de papillas a «trocitos», la alimentación de bebita se me fue de las manos. O bien podría decirse que pasó a las suyas. De la noche a la mañana, la niña dejó de aceptar que mamá, papá o abuela le dieran la comida en la boca. Empezó a querer comer sola (¡qué tupé!) y yo tuve que ponerme a leer sobre esa técnica «de moda» que tanto había escuchado. Y empezar a innovar en la cocina para que #bebida pueda comer sola.

Yo cuando tengo dudas, consulto a los que saben. Así que, una vez más, acudí a mi amiga Victoria Cavoti, quizá la conozcas como @soyvictoria_mamaymedica en Instagram. Ella es médica (MN 111677), patóloga perinatal de la maternidad Ramón Sardá y, además, hace años trabaja en salud materno infantil. Por si fuera poco, es #madredetres.

¿Qué es BLW? «Baby lead weaning (BLW) es una forma o método para iniciar la alimentación complementaria en los bebés -comenzó a explicarme-. En esta técnica se ofrecen alimentos enteros (en bastones) cortados cuidadosamente en porciones que el niño pueda tomar con sus manos.

Cuando le consulté si ella recomendaría que un bebé que comienza con alimentación complementaria coma de esta manera, respondió: «No hay una recomendación formal, la adopción de esta técnica dependerá del bebé y su familia. Cada familia elige la forma de alimentar a su hijo en forma segura y cuidada. Hay bebés muy receptivos a las papillas, otros no, otros necesitan pasar de papilla a BLW porque realmente se aburren o no ven a la comida como algo atractivo. En mi experiencia los bebés alimentados a teta son muy felices y sienten deseos de comer cuando se les ofrece BLW».

Entre los beneficios del método, Vicky -como ella prefiere que la llamen, sin tanto diploma-, me explicó que «el BLW establece hábitos saludables, ya que el bebé autorregula lo que come y come muy variado». Asimismo, «no se lo sobrecarga de comida como puede pasar en algunos casos con grandes platos de papilla, estimula la autonomía y la motricidad (pinza, mano-boca), fortalece la lactancia y previene la obesidad».

Sobre cuáles son las recomendaciones para comenzar a implementar la técnica, destacó que «el primer cuidado es saber si el bebé está maduro para iniciar la alimentación complementaria». Esto es, si se sienta solo, lleva la mano a la boca y se observa la abolición del reflejo de extrusión (ya no saca la lengua en forma refleja frente a un objeto que se introduce en la boca).

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«La madurez del niño será evaluado por el pediatra. Es importante el seguimiento estricto de la curva de peso con el pediatra, ya que hay bebés muy maduros que comen muy bien con BLW y otros que ‘chupan’ la comida y no se nutren», aconsejó la médica, y recomendó: «Otro tema a tener en cuenta es el tipo de bastón o porción que se ofrece para evitar atragantamiento, que los padres y/o cuidadores estén entrenados para desatorar al bebé en caso que el niño no pueda realizarlo solo y evitar alimentos que están contraindicados, como maní, frutos rojos enteros, manzana cruda, zanahoria cruda, frutos secos y legumbres enteras».

Además del temita del enchastre que hace Regi para comer, lo que en verdad me preocupa de este método es no poder calcular lo que come. Nunca sé si comió suficiente y eso me pone nerviosa. «Las porciones se van calculando a medida que va creciendo el niño y su capacidad gástrica. Al principio podemos ofrecer dos a tres bastones que el bebé tome con su mano, luego se va incrementando y probando su tolerancia. La incorporación de cada alimento según la edad es igual que en la alimentación complementaria tradicional y siempre deberá ser indicado por el pediatra», me tranquilizó.

Ahora bien, en las papillas yo incluía dos o tres variedades de verduras, carne, pollo o pescado, queso crema, salsa blanca, huevo, a medida que la pediatra me fue «extendiendo» la dieta de #bebita, pero ¿qué debe incluir el plato del niño alimentado con BLW para que su nutrición sea variada? «Para que la nutrición sea equilibrada la dieta debe contener: proteína animal, verduras, frutas, legumbres no enteras en tortitas o buñuelos, calcio, agua y leche. Recordemos que hasta los 10 – 11 meses de edad lo más importante en la alimentación es la leche, ya sea materna o de fórmula -detalló-. Un plato ideal en un niño de siete meses, por ejemplo, puede ser una porción de carne vacuna magra, unos arbolitos de brócoli o tortitas de mijo y verduras y alguna fruta de estación».

Y para finalizar, le pregunté cuánto influye la manera de presentarle la comida en la aceptación que tenga la misma. «Cuanto más seductora y atractiva sea la presentación (colores, formas, olores y texturas) mejor será la adaptación y aceptación del bebé a la alimentación complementaria. Cuando se ofrecen papillas muy procesadas, todo del mismo color y sin textura el niño puede perder interés por la comida».

«Cuando vemos a un niño sano y apático con la comida, si pudiera hablar nos diría ‘mamá dame rock, esta papilla ya no me divierte, quiero autonomía’ y es allí donde debemos plantearnos una forma atractiva de ofrecer la comida acompañados por nuestro pediatra», culminó Vicky. Y esta madre debió «recalcular» e interpretar lo que su hija le pedía con su negación repentina a la comida.

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