Los «terribles», en realidad, son los tres

terribles dos

Si estás esperando ansiosa que tu hijo «salga» de esos intensos dos años tenés que saber que lo peor todavía no pasó. ¿Cuál es la mejor manera de poner límites cuando los piden a gritos, pero al mismo tiempo buscan independencia y quieren hacer todo solos?

Hay un momento en la niñez en que los hijos parecen pedir límites a los gritos. Sí, literalmente. Pero al mismo tiempo, buscan independencia y quieren hacer todo solos. El berrinche aparece entonces como la única manera que encuentra nuestro hijo de resolver «eso» que le pasa, que ni él sabe bien qué es. Son los llamados «terribles dos años».

Pero para todas aquellas mamás que esperan ansiosas que pase esta etapa, les tengo una pésima noticia: después de los terribles dos, llegan los tremendos tres…¿y después? Quién sabe.

Pero intentemos comprender qué es lo que pasa en el cuerpo y la mente de nuestros hijos a esa edad.

«A partir de aproximadamente los dos años, se hace evidente la diferenciación ‘yo – no yo’. Si bien ya existieron anteriormente momentos de corte y separación -la angustia del octavo mes, el destete y otros-, a los dos el niño claramente se diferencia, no sólo de su mamá, sino también de los otros nenes, de todos los otros. Y es allí cuando sus deseos empiezan a entrar en conflicto con los del resto». ¿Quién podría haberlo explicado mejor si no mi psicóloga de cabecera Lorena Ruda?

Según la especialista en maternidad y crianza, «esto también había sucedido con el bebé chiquito, pero el único modo de manifestarlo era mediante el llanto». «Ahora tienen otra herramienta cuando no se puede satisfacer YA lo que ellos quieren: el berrinche, que no es otra cosa que la frustración por no poder satisfacer su demanda -profundizó Ruda-. A esta edad aún no tienen capacidad de espera ni el lenguaje verbal tan incorporado como para poder poner en palabras lo que están sintiendo, o lo que los enojó».

En ese sentido, aseguró que «una buena manera de ayudar a esta situación es poniendo NOSOTROS los adultos palabras ahí donde aparece el berrinche». Es que si bien a esa edad ya hay comprensión del lenguaje, aún no tienen tanta posibilidad de poner palabra a sus sentimientos y sensaciones.

Así, lo corporal se hace presente justamente porque lo impulsivo e instintivo está a flor de piel, por eso, ante su imposibilidad de expresarse, emerge el pegar, el morder, el empujón.

¿Y cuál es la mejor manera de ayudarlos? Para Ruda, «la empatía, cuando la logramos, ya que en el medio del escándalo no siempre estamos disponibles para responder ‘pacíficamente’, viene muy bien».

«Yo entiendo que vos te enojes, y podés enojarte, pero no me gusta que me pegues», es una de las respuestas que podemos ensayar. Además, si hay posibilidad de un abrazo contenedor, donde el niño pueda entender que el adulto está ahí para sostenerlo en ese momento de desborde, también es buena alternativa.

«A ellos le desbordan las emociones, no entienden bien qué les pasa ni por qué responde así, pero no le sale todavía de otra manera», resumió Ruda. Y aconsejó: «En algunas situaciones hay posibilidades de ‘prevenir’ el berrinche anticipando determinada situación, esta es una manera también de encuadrar y poner límites. Por ejemplo, ‘cuando termina este dibujito vamos a lavarnos los dientes para ir a dormir’; termina el dibujito y el niño quiere otro, pero ya habíamos anticipado esta situación, entonces: ‘dijimos que apagábamos la tele cuando terminaba este dibujito, así que apago y…carrera a ver quién llega primero a agarrar el cepillo!!’. Se trata de sacarlos un poco de la escena, correrse de la discusión y de repetir veinte veces el NO que tanto los enoja, pero llevamos a cabo lo que habíamos dicho. No siempre funciona, pero hay que ser creativos».

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Ante la consulta de hasta cuándo se extienden «los años terribles», por así llamarlos, debo confesar que la respuesta de Ruda no fue muy esperanzadora: «Se puede decir que esta etapa comienza a lo dos y los padres consultan porque su hijo está terrible, cuando llegan los tres se dice que están en la adolescencia de la infancia, y a los cuatro…¡cada vez más adolescentes! Pareciera entonces que a partir de los dos vamos teniendo un adolescente en casa, cada vez van teniendo más claro lo que quieren, lo que desean y lo que necesitan, cada vez lo pueden decir mejor pero, a su vez, también se frustran más porque no se puede hacer todo. Sostener esa angustia por la frustración es los que debemos hacer como adultos, paradójicamente, lo que más nos cuesta y por lo que los límites se hacen difícil de llevar a cabo».

Una reflexión final sobre los límites
El adulto tiende a ser «caprichoso» a la hora de poner límites; esto es que muchas veces las limitaciones responden más a intereses personales que a «educar» a los hijos. Sin querer, trata que el niño se adapte al mundo adulto y, en nada, el adulto al mundo del niño. Con lo cual muchas veces es sólo una guerra de intereses donde, obviamente, gana el más «poderoso».

Así, cuanto más se pueda explicar, mejor. «Tampoco con diálogos eternos porque el niño no comprenderá todo ni tiene la capacidad de atención para semejante explicación, pero sí es necesario que entiendan por qué se les dice lo que se dice aunque ellos no estén de acuerdo», refirió la especialista, al tiempo que insistió: «En ese punto, no pretendemos que estén de acuerdo sino que interioricen determinado límite».

Compartir experiencias puede ser una gran ayuda
Hay toda una tendencia que marca la importancia de volver a los orígenes, al grupo de pertenencia, a compartir vivencias entre pares para sentirse de esa manera contenido -y comprendido-.

Y la maternidad es sin dudas uno de los momentos clave en la vida de una mujer, en el que sentirse acompañada es de gran ayuda.

Por todo eso, asistir a la charla sobre «límites y berrinches» que dará Lorena Ruda bien puede ser una buena manera de empezar a volver a la «tribu». «¿Cómo actuar frente a los berrinches de mi hijo? ¿Qué es lo esperable en esta etapa? ¿Cómo acompañarlo de manera respetuosa?» son algunos de los temas que abordará la especialista este sábado 1 de julio, a las 11.

Para más información: hola@toco-madera.com.ar / liclorenaruda@gmail.com

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