«Mi hijo se metió un maní en la oreja»

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La obstrucción por cuerpos extraños en las vías aéreas es uno de los accidentes domésticos más usuales en niños de entre dos y seis años. Pasos a seguir y qué no hacer si un niño se introdujo algo en la boca, nariz u oídos

En esta oportunidad (toco madera, cruzo dedos y todo lo que se imaginen) el encomillado del título no quiere decir que la situación me pasó a mí. Pero sí vale la pena alertar que es mucho más común de lo que se cree, que los niños pequeños se introduzcan objetos en la boca, nariz u oídos. Y cuando se trata de cosas de pequeño tamaño, el riesgo de obstrucción de las vías aéreas puede llevar a una situación de emergencia para la cual siempre es mejor estar prevenidos.

A medida que los niños van creciendo adquieren más habilidades para manipular objetos y desplazarse. Por lo tanto, hay que tener cuidado con dejar objetos pequeños al alcance de los niños sin supervisión. Todo es nuevo para ellos, juegan, investigan y ese entusiasmo por conocer, puede llevarlos a ponerse objetos en la nariz, oídos y boca.

Desde los cuatro meses aproximadamente y hasta los seis años, vaya a saber por qué causa, los niños gustan de llevarse objetos a la boca, nariz y oídos. Muchas veces es sólo una travesura sin grandes consecuencias pero otras veces puede convertirse en una situación alarmante y potencialmente peligrosa si de cuidar las vías respiratorias hablamos.

Hay situaciones que el adulto las puede notar pero en otras oportunidades se detecta con el correr de los días que algo no anda bien: puede salir secreciones u olor de la nariz o notar que escuchan menos por ejemplo.

Los más peligrosos, según coinciden los especialistas en otorrinolaringología, son los alimentos que por su tamaño, forma, consistencia y accesibilidad son frecuentes de encontrar en las vías aéreas: salchichas, maníes, aceitunas, uvas, caramelos duros, y también objetos como piezas pequeñas de juguetes, cuentas de collar, bolitas o canicas y monedas.

Para saber qué señales de alarma debemos observar en un niño que se llevó algún objeto a la boca, nariz u oídos consulté a expertos del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Vélez Sarsfield, quienes explicaron: «En el caso de la nariz, el niño puede sentir un dolor intenso o molestia por la inflamación de la mucosa nasal, dificultad para respirar por la nariz, e incluso puede existir secreción nasal sangrado, mucosidad con olor fétido. Por lo general esto se produce sólo del lado donde se introdujo el objeto mientras que el otro orificio nasal esta como siempre. En algunos puede observarse a través de la narina la presencia del cuerpo extraño, mientras que en el caso del oído el niño podrá manifestar que escucha menos o nosotros notarlo, podría verse supuración e inflamación del conducto auditivo externo o dolor de oído, y en el caso de las vías aéreas habrá dificultad respiratoria y ruidos respiratorios, en tanto que en los casos más graves podría aparecer cianosis (color azulado en la piel), taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria) y tos, pudiendo ocasionar asfixia y provocar la muerte».

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Y sobre cuáles son los pasos a seguir si vimos que un niño se introdujo algo en boca, nariz u oídos o sospechamos que lo haya hecho, refirieron: «En ninguno de los casos hay que tratar de introducir elementos para querer sacar el objeto. En el caso de nariz y oído se debe concurrir con el niño a un servicio de emergencias a fin de extraer el objeto ya sea con el paciente despierto o bajo anestesia en quirófano. Si la obstrucción es en las vías aéreas se recomienda realizar la maniobra de Heimlich (debe utilizarse sólo en caso de una obstrucción grave de la vía aérea, en la cual la persona no puede hablar, toser ni emitir ningún sonido, mientras que en una persona con una obstrucción leve, en la cual todavía puede toser, no se deben obstaculizar sus intentos por expulsar el objeto por sí sola)».

Y como en estos casos es clave saber qué es lo que NO se debe hacer, los especialistas hicieron hincapié en «no hacer maniobras intempestivas que puedan agravar la situación».

Las pilas de reloj, un capítulo aparte
¿Puede una pila de reloj ser tan peligrosa?

Según los especialistas, las pilas son el objeto más peligroso que un niño podría introducirse en nariz, oídos o incluso tragarse. La causa es que el mercurio, plomo y demás elementos tóxicos que se encuentran entre sus componentes, «pueden producir necrosis de los tejidos que contactan a su paso pudiendo provocar hasta perforaciones de tabique nasal, membrana timpánica, esófago si va hacia la vía digestiva o de traquea y/o bronquios en caso de estar en la vía aérea».

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