En lactancia materna, el tamaño tampoco importa

lactancia materna

Ni si se trata de un pecho pequeño, ni el tipo de pezón influyen. Todas las mujeres que así lo deseen pueden amamantar. Sólo con la información adecuada podrás hacer frente a los mitos más arraigados que buscarán desalentarte

«Mmmmm lo que pasa es que vos no tenés pezón». Así de alentadora resultó ser la enfermera que osó opinar sobre mis posibilidades de amamantar, mientras yo -a poco de parir y con ayuda de una pezonera que me había recomendado usar la puericultora que me dio el curso preparto- intentaba que mi hijo se prendiera a mi pecho.

ERROR. Lo que yo tenía era pezón plano. Nada que con ayuda de una pezonera y luego una correcta “prendida” de mi bebé no se resolviera.

¿Qué diría esa buena mujer si le contara que «sin pezón» amamanté dos años y dos años y dos meses?

Así que, chicas, ¡a no desalentarse! Que en esto de la lactancia materna, como en la vida, querer es poder.

¡Atención mujeres con pechos pequeños o tipos pezones de los que tienen «mala prensa» para la lactancia! ¡Nada de llegar a este momento de sus vidas con poca esperanza de lograrlo!

Básicamente, existen tres tipos de pezones: normal (cuando sobresale unos milímetros de la areola en su estado normal y aumenta sin problemas por ejemplo ante un cambio de temperatura o la manipulación táctil), plano (a veces se confunde con la areola, pero sí reaccionan ante la estimulación y pueden volverse normales durante la lactancia) e invertido (tienen una apariencia de hoyuelos, ya que están hundidos).

Consultada sobre en cuánto influye el tamaño de los pechos de la madre en lograr una lactancia exitosa, María Luz Aguiló, asesora de la Liga de la Leche fue contundente: «Cero. No importa el tamaño del pecho. Hay mamás con pechos chicos que producen mucha leche y mujeres con pechos enormes que producen menos».

Y sobre si el tipo de pezón condiciona la lactancia materna, aseguró que «durante muchos años se habló de tipos de pezón y se aconsejaba formarlo mediante masajes antes de que nazca el bebé, pero ahora se descubrió que poner al niño a mamar dentro de la primera hora de vida ayuda a que el bebé ‘se prenda’ sin problema».

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Para dar más argumentos aun a las madres que deseen amamantar y se sientan desmoralizadas por estas cuestiones, hablé con Alicia Mollo, licenciada en Psicología y capacitadora en lactancia: «Ni el tamaño del pecho ni el tipo de pezón influyen en una lactancia exitosa. El pezón lo forma el el bebé con la areola, lo importante es lograr una ‘buena prendida’, esto es, que el niño tome el pezón y gran parte de la areola con la boca bien abierta».

Cómo lograr una correcta prendida y colocación al pecho

  • Es importante que estés cómoda antes de colocar al bebé a mamar (almohadones para apoyar al bebé, para vos, un banquito para elevar los pies si lo necesitás, etc…). Si vos estás cómoda el bebé lo percibirá y se creará una situación confortable.
  • El bebé debe tener su cabeza y su cuerpo en una sola línea y estar bien pegado al tuyo (panza con panza).
  • La cara y la nariz del bebé deben estar frente al pecho (pegados, el bebé respira por los costaditos).
  • El mentón debe estar bien metido en la mama para que pueda exprimirla con la mandíbula.
  • Es conveniente que sostengas el pecho con cuatro dedos por debajo y el pulgar hacia arriba (como un sándwich).
  • Una vez que el bebé está bien posicionado, rozarás con el pezón entre el labio inferior y la nariz del bebé.
  • El bebé primero abrirá la boca como diciendo «U» y luego como diciendo «A».
  • En ese momento debes llevar al bebé hacia el pecho (y no el pecho hacia el bebé) y sos vos quien va a dirigir el pecho. Es conveniente que el mentón toque primero el pecho que la boca (adhesión asimétrica) y que los labios estén evertidos (para afuera como un pescado).
  • Es importante que si no se logró una buena prendida se retire al bebé del pecho y se lo intente nuevamente. Esto asegurará una buena succión y evitará las odiadas y dolorosas grietas en el pezón.
  • Para retirar al bebé del pecho hay que introducir el dedo meñique entre las encías del bebé hasta romper el vacío y recién ahí retirarlo. Esto es para evitar que el bebé tire del pezón y lo lastime.
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